¡Bienvenida a la vida!

Este 2024 recuperé a mi mejor amiga en dos ocasiones. Algunas veces tienes que recuperar a las personas porque las pierdes, y en otros momentos las recuperas porque vuelven a nacer. Y como tengo tanta suerte, a mi me tocó ambas.

Una vez, en primer año de preparatoria, mis compañeras de colegio me eligieron y en el fin de curso me dieron el premio a la “mejor amiga”. Nunca voy a olvidar que ese día nos recogieron los papás de Moni, otra amiga, y cuando les contamos emocionadas de mi premio, el tío Miguel Angel, su papá, me dijo que ése iba a ser uno de los premios mas importantes que iba a ganar en mi vida. No valoré esas palabras en aquel momento, pero hoy después de tantos años, estoy segura que no hay nada más bonito que ser buena amiga.

Creo que hubo un tiempo en el que no lo fui y ahí perdí a Pieri por primera vez. Nunca quise ser mala amiga y mucho menos quise hacerle daño, pero a veces, olvidamos que cada amistad es diferente y que cada una requiere de ti algo específico. Hay amistades que están ahí, que sobreviven a cualquier cosa y que cuando te reencuentras, el tiempo parece no haber pasado. Pero hay otras que necesitan de ti, que necesitan tu amor y tu cuidado, que necesitan que las riegues todos los días. No es que un tipo de amistad sea bueno y el otro malo, es que todos somos diferentes. Así era Pieri. Me necesitaba. Y yo, siempre he intentado que “ser amiga a la distancia” nunca se note. Pero ella necesitaba más. Y no importa lo mucho que crezcas, se puede llegar a ser inmaduro en cualquier momento. Nos enojamos, porque un día llegue a Mérida de visita y ella tenía ahí a su mejor amiga y yo no pude darle tiempo. Cada una tenía sus razones pero la inmadurez me hizo pensar que el orgullo tenía razón y pasamos mucho tiempo sin ser capaces de reaccionar.

Pasé muchos meses sin saber de ella. Sin ser capaz de levantar el teléfono y buscarla. Queriendo contarle que tenía un nuevo trabajo, que por fin tenía una nueva nacionalidad, y que la extrañaba todos los días.

Comencé el año con un mensaje que decía que mi Pieri, mi mejor amiga estaba enferma. Se me paralizó el corazón: lloré, me asusté, tuve mucho miedo. Ya la había perdido una vez, no podía perderla otra más. Hice lo que debí haber hecho muchos meses antes, levantar el teléfono. Y gracias a Dios, la recuperé.

En estos seis meses Pieri me lo enseñó todo. Me enseñó cómo luchar, cómo ser positiva, cómo no dejarte caer, cómo unir y como aguantar doce quimioterapias. A la distancia recordé lo que era quererla, lo importante que es en mi vida y lo mucho que me hacía falta. Me comenzó a alucinar esta Pieri que no conocía y que es cada día más amiga, más humana y más la persona que quiero tener siempre en mi vida.

Hoy, después de una dura lucha, mi Pieri está sana. Hoy, todo es alegría y a 10,000 kilómetros de distancia mi corazón rebosa de felicidad. Hoy, podrá ver crecer a sus niñas, podrá bailar, viajar, comer, disfrutar, y hacer lo que una mujer a su corta edad puede hacer. ¡Vivir!

Mi mejor amiga volvió a nacer y así la recuperé por segunda vez. Hoy terminó el examen más difícil de su vida y ahora solo nos queda hacer posible que cada día sea una perfecta Graduación.

¡Bienvenida a la vida! Te Amo profundamente.

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